Todos los que creemos que el coche eléctrico (EV) es el futuro del transporte centramos nuestras esperanzas en la rápida reducción de costes de las baterías que hará que en pocos años el precio medio de un EV sea inferior a los tradicionales de combustión interna (ICE). Pero este escenario tiene un pequeño problema: supone que los ICEs no mejoran (o lo hacen al ritmo que conocemos). Y lo que está claro es que un ICE muy mejorado en consumo, ruido y precio sería el verdadero competidor de los EVs.

 

Según Bloomberg, los EVs podrían ser más baratos que los ICEs de aquí a 7 años.

Pero como se aprecia en el gráfico anterior, se supone que el precio de los ICEs es plano. Es cierto que el sector del automóvil no se ha destacado nunca por sus saltos tecnológicos ni por sus bruscos avances competitivos, pero suponer que la mayor industria mundial no va a mejorar sus productos es bastante arriesgado.

 

Hay multitud de teorías que tratan de explicar porqué el automóvil es comparativamente uno de los inventos tecnológicos que menos ha evolucionado en el tiempo. En más de 100 años de vida, el concepto básico con el que nació se mantiene actualmente. Los avances han sido relativamente modestos si los comparamos con otros inventos similares como el avión, el tren o el teléfono y siempre se han producido en función de nuevos materiales, electrónica y normativas de seguridad. Más allá de teorías conspiranoides que circulan por la red, yo creo que esto de debe a 2 razones fundamentales:

  • Es una industria de grandes volúmenes e intensiva en capital donde el objetivo no es buscar una revolución que obsolete todo el activo sino buscar formas de rentabilizar mejor la inversión. Es por ello que la reducción de costes es siempre prioritaria.
  • Nunca ha existido una presión de los clientes ni de otros competidores por buscar algo radicalmente distinto. La competencia se ha basado más en creación de marca y segmentación que en revoluciones tecnológicas.

Pero de pronto esto ha cambiado: hay nuevos competidores con conceptos novedosos, el mercado espera un cambio, los clientes exigen opciones limpias de transporte, la regulación presiona para eliminar las emisiones…¿es el final de los ICEs?

 

Viajemos a finales de 1998. Yo acababa de terminar la carrera y empezaba a trabajar en Madrid en la empresa de telecomunicaciones Lucent Technologies. Llegaba a una ciudad que ya empezaba a estar patas arriba por las zanjas de las empresas del cable. En pleno boom de las .com, España entera era una gran zanja que pretendía llevar el cable (fibra + coaxial) a todas las casas y con ella un paquete de servicios muy competitivos para la época: telefonía, internet hasta 300kbps, multitud de canales de TV, pay-per-view, etc…en resumen, nuevos competidores ofreciendo un producto novedoso y de mayor calidad que el existente hasta ese momento… ¿no suena similar al caso EV vs ICE?

Teléfonica, hasta ese momento con el monopolio, se enfrentaba a una presión competitiva desconocida hasta la fecha. Tenía una red de cobre que llegaba a todas las casas de España pero la verdad es que nadie daba un duro por ese activo: era una red obsoleta que nunca podría, decían los expertos, soportar velocidades de más de 64kbps (¿quién no recuerda esos módems de 33 y 56kbps?). Pero en el mismo 1998 se publica un estándar que a todos os sonará: ADSL. De pronto las líneas de cobre podían soportar hasta 8Mbps con una inversión mínima. Teléfonica lanzó su primera oferta ADSL en 1.999, en Lucent no dabamos abasto para cubrir la demanda de equipos y lo demás es historia: el ADSL se comió al cable con mejoras sucesivas y no ha sido hasta el 2017 cuando las líneas de fibra han superado por primera vez a las de xDSL. Aún así todavía se mejora el ADSL llegando a ofrecerse velocidades de 300Mbps de forma comercial y con pruebas en laboratorio de hasta 1 Gbps!!

Líneas de banda ancha en España

Lo curioso de esta historia y que mucha gente no sabe es que el ADSL se había inventado en los laboratorios Bell de Lucent en los años 80 y estuvo guardado en el cajón hasta que la presión competitiva del cable hizo que las grandes TelCos necesitaran una solución para actualizar sus servicios sobre red de cobre. El ADSL fue un negocio redondo para Lucent y Alcatel como fabricantes, pero sobre todo para Telefónica que amortizó su red de cobre, eliminó competidores y ganó 15 años para construir una oferta de fibra ganadora (Fusión).

La moraleja de esta bonita historia es que es seguro que algunos fabricantes de coches lucharán para amortizar sus activos actuales y yo apostaría porque veremos en unos años el ADSL del automóvil: ¿quizás una nueva generación de motores de gasolina con consumos de <1 l/100km, bajo ruido y reducido mantenimiento? Veremos, pero si ese es el caso, la irrupción masiva de los EVs se retrasaría unos años, los nuevos competidores lo tendrían difícil para sobrevivir y los fabricantes tradicionales habrían conseguido ganar tiempo y así transformar la revolución en lo que mejor saben hacer: otra evolución.

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